La defensa de la universidad pública: historia, presente y desafíos en tiempos de crisis
La columna quincenal de Sergio Job en La Maraña puso el foco en lo sucedido en el Congreso de la Nación, cuando legisladoras y legisladores rechazaron el veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario. Lo que se votó en las cámaras fue, en realidad, la expresión institucional de un rechazo masivo en las calles: miles de personas se movilizaron en todo el país para defender la educación superior pública, gratuita y de calidad.
🎙️ Escuchá la columna completa de Sergio Job en La Maraña:
Sergio, abogado, doctor en Ciencia Política y docente concursado de la Facultad de Derecho de la UNC con trece años de antigüedad, eligió dar un ejemplo concreto. Mostró su propio recibo de sueldo: $196.000, alrededor de 130 dólares. Una cifra irrisoria para la tarea docente, y una muestra de que quienes verdaderamente sostienen la universidad pública en Argentina son trabajadores y trabajadoras, docentes y no docentes, obligados en muchos casos a vivir de otros empleos para subsistir.
Explicó que para ser docente universitario hay que concursar: presentar antecedentes, dar una clase frente a un tribunal, someterse a estrictos controles anuales y rendir cuentas cada cinco años con un crecimiento curricular validado por la comunidad educativa. “En ningún otro ámbito laboral hay un nivel de control tan alto”, sostuvo. Por eso es indignante escuchar que “no se trabaja” o que “no hay auditorías”. Recordó que la UNC, como tantas universidades, tiene su gestión presupuestaria abierta en la web para toda la ciudadanía.
Las universidades argentinas son reconocidas mundialmente como instituciones de excelencia, con acceso masivo y gratuito, algo poco común en el mundo. Por eso, afirmó Job, el problema no es la falta de control o de calidad, sino la voluntad del gobierno actual de destruir una de las instituciones más centrales de la sociedad argentina.

En su análisis, trazó un recorrido histórico de la universidad pública como territorio de disputa y de lucha. Comenzó con la Reforma Universitaria de 1918 en Córdoba, encabezada por Deodoro Roca, Taborda y un movimiento estudiantil que, junto a la clase obrera, logró desterrar el poder clerical y abrir paso al cogobierno entre docentes, no docentes y estudiantes.
El segundo gran hito fue en 1949, cuando el gobierno de Juan Domingo Perón decretó la gratuidad universitaria, lo que permitió que hijos e hijas de la clase trabajadora llenaran las aulas, al mismo tiempo que se creaban instituciones específicas como la UTN.
Luego repasó las intervenciones autoritarias: el golpe de 1955 con las cesantías masivas, y la dictadura de Onganía en 1966 con la “Noche de los Bastones Largos”, que expulsó a docentes a golpes bajo el argumento del “adoctrinamiento”. Sin embargo, la universidad volvió a ser protagonista en el Cordobazo de 1969, unida con la clase trabajadora, y también en la recuperación democrática de los años 80.
En los 90, el menemismo intentó privatizar el sistema universitario; en 1995 la resistencia social lo frenó, y en el 2000 el recorte de López Murphy fue uno de los detonantes de la caída de De la Rúa. Más tarde, durante el gobierno de Mauricio Macri, se intentaron recortes que también encontraron freno en la movilización popular.
Hoy, con Javier Milei en la presidencia, vuelve a aparecer la amenaza de desfinanciamiento como forma de disciplinamiento y vaciamiento institucional. Para Sergio Job, hay una constante: los gobiernos liberales y de derecha siempre buscaron destruir la universidad pública.
La columna cerró con una reflexión sobre la necesidad de valorar lo que tenemos como país. La universidad pública argentina es un orgullo construido con luchas históricas, y el despertar social en su defensa debe ser el puntapié inicial para multiplicar la solidaridad y la organización. “La universidad no es un privilegio, es un derecho del pueblo”, remarcó Sergio.

