¿Qué bosque queremos construir?
La segunda columna de Pachacutec en La Maraña nos invita a mirar el bosque con otros ojos. Alejandro Maron y Facundo Escobar proponen un diálogo que combina historia, ciencia, filosofía y vida cotidiana, para preguntarnos qué es un bosque cuando lo habitamos, lo cuidamos o lo destruimos.
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Desde los caminos del Tawantinsuyu hasta las sierras del Valle de Paravachasca, hay historias de pueblos que trajeron consigo semillas, tecnologías, cosmovisiones y prácticas. Alejandro nos propone comenzar desde ese relato histórico, místico y poético, para comprender que la naturaleza no es algo que está fuera de nosotros, sino algo que también creamos y transformamos con cada paso que damos.

El antropólogo Facundo Escobar retoma esta idea y la lleva a la vida cotidiana: si la humanidad quiere bosque, debe involucrarse en su creación y cuidado. Y eso implica habitarlo, entenderlo y construir una nueva relación que rompa con el utilitarismo dominante. Una relación no solo ecológica, sino también cultural, política y espiritual.
La columna de Pachacutec no se queda en la teoría: nos habla desde el territorio, desde la práctica viva de quienes trabajan y piensan un vivero agroforestal como espacio educativo, ecológico y popular. Recuperar el sentido del bosque como una construcción colectiva es, entonces, también un ejercicio de memoria.
En tiempos donde la crisis climática se profundiza y la respuesta global es más discurso que acción, las prácticas comunitarias como las que impulsa Pachacutec nos permiten imaginar otros caminos posibles. No desde una nostalgia del pasado, sino desde una relectura potente de los saberes que han resistido.
El bosque como sujeto y no como recurso. Esa es la propuesta. Pero para eso, es necesario un cambio de raíz en nuestras formas de habitar y de entender el mundo. Porque detrás de cada árbol hay una historia, una comunidad, una posibilidad de vida digna y regenerativa.
La columna cierra con una advertencia: la era del Antropoceno nos obliga a asumir que somos una fuerza geológica. Pero también podemos ser una fuerza amorosa, cuidadora, capaz de regenerar. Y en esa elección está el futuro de los bosques y de la humanidad.
Te invitamos a escuchar esta segunda entrega de Pachacutec, que ya se instala como un espacio fundamental para pensar el vínculo entre naturaleza y cultura desde nuestro territorio.


